La tasación es una parte fundamental en la venta de una vivienda, así como en su compra. Este proceso permite a propietarios y compradores asegurarse de que se está pagando y recibiendo lo que estipula el mercado en ese momento. Por eso, hemos querido dedicar un artículo a hablar sobre cómo se puede tasar una vivienda.

¿Cuánto dinero vale nuestra casa? En qué consiste la tasación

Es un proceso en el que un profesional tasador se encarga de dar un valor monetario a una vivienda. Por ejemplo, si un propietario desea tasar un piso para su venta o para repartir las partes por una herencia, lo que se hace es darle un valor que depende del estado del piso o de la casa, de la zona en la que se encuentra, de su tamaño y de otra serie de factores variables.

Además, una de las cuestiones que más influyen en la valoración es el objetivo que se persigue con ella. Esto se debe a que la valoración de la vivienda se realiza siguiendo unas pautas legales establecidas de forma precisa en un protocolo. Por eso, en función del objeto final de dicho cálculo, se aplican métodos diferentes y se tienen en cuenta factores distintos, por lo que el precio asignado variará.

Por último, cabe destacar también que el valor de una vivienda está tremendamente influenciado por el momento en el que se tasa. Esto hace que el valor tasado sea válido únicamente durante un breve periodo de tiempo, pues cuando pasa algún tiempo, es necesario valorar de nuevo en función a situaciones cambiantes, como puede ser la del mercado inmobiliario.

¿Cómo se realiza una valoración de vivienda?

Las tasaciones tienen que seguir una serie de pasos que, generalmente, se pueden concretar en tres: preparación de la documentación para entregar, visita del inmueble y estudio de mercado.

Preparación de la documentación con ayuda de la inmobiliaria

En primer lugar, hay que contactar con un tasador (algo que podemos hacer con ayuda de una inmobiliaria), e inmediatamente después hay que aportarle toda la documentación disponible del lugar que se desea tasar. Concretamente, se requiere una nota del registro de la propiedad donde aparezca claramente señalada la titularidad, como muestra de quiénes son los propietarios.

Asimismo, también es conveniente aportar una copia de escritura del inmueble. Esto es importante para que el tasador pueda comprobar los datos relativos al piso con los presentes en las entidades (ayuntamiento, catastro, etc.). Debido a la antigüedad de algunos de estos documentos, los datos no son siempre exactos o correctos. Es importante tenerlo en cuenta.

Cuando ya se dispone de estos dos documentos, el tasador puede acudir al inmueble. Podrá entonces realizar una inspección para comprobar algunos aspectos distintos de los que aparecen en la escritura.

Visita del inmueble

Como decíamos, ahora llega el momento de acudir al piso en cuestión y de tener en cuenta diferentes factores. Fundamentalmente, las cuestiones más importantes para dar un valor monetario son:

– Localización geográfica. La ubicación de la vivienda es extremadamente importante para especificar su valor. Esta es la razón por la que el metro cuadrado tiene valores diferentes en una capital de provincia que en un pueblo de pequeño tamaño. Entre otras cosas, esto se debe a la proximidad a servicios y comercios de todo tipo. Todo influye en el incremento del precio de los locales. Otros factores que afectan al valor en alza son los espacios verdes, las escuelas o también los hospitales.

– Estado de la vivienda. No cabe ninguna duda de que una vivienda más cuidada tendrá un precio más alto que otra en la que no se hayan ido reparando los defectos en el tiempo. Ahora bien, también es importante considerar otros factores como la distribución del espacio. En esto influye el tamaño de cada habitación, de los baños, el número de estos, la entrada de luz natural, la orientación y también la altura, en el caso de los pisos. Por tanto, aquellos inmuebles diseñados por un buen arquitecto tendrán una valoración mejor.

– Calificación energética. Este tercer factor que no era tan vital hace años, hoy en día sí se tiene en consideración. Tanto que contar con el certificado energético es ya una obligación. Así, se establece un índice que va desde la A hasta la G, siendo la primera una vivienda con la máxima eficiencia y ahorro de energía. Por tanto, los inmuebles con valores A, B o C serán los que obtengan mejor calificación. Para esta escala influye el tipo de calefacción, el aislamiento del edificio, los electrodomésticos y los materiales que se han utilizado en su construcción.

Estudio de mercado

Tras la inspección llevada a cabo por el tasador, queda la última parte: el estudio de mercado. En este punto influye enormemente lo dictado por la Ley Hipotecaria, que dice que el tasador compara diferentes inmuebles en la misma zona y calcula el valor en función de los metros cuadrados que tiene el lugar.

La comparación la efectúa escogiendo algunos inmuebles testigo que deberían estar en la misma zona y tener características similares (salvo en el tamaño, que luego se extrapola). Esta es la parte más complicada de la tarea, pues hay que escoger los testigos debidamente y tener en cuenta el valor final de compra o venta de un edificio. Si se observan las páginas de anuncios, no resultará del todo fiable, al haber ofertas a posteriori que reducen el precio inicial ofertado.

En este apartado de estudio de mercado los propietarios no siempre están conformes con el precio final que se le asigna a su propiedad. Es importante tener en cuenta que ellos están sujetos a la subjetividad y, por ello, se recomienda tener en cuenta siempre la opinión final de los tasadores.

En definitiva, la tasación de la vivienda es algo fundamental para cualquier inmobiliaria. Realizando una tasación antes de efectuar una operación monetaria, todo el mundo puede asegurarse de que la venta está teniendo lugar en unos valores de dinero que son los que corresponden al momento actual y al mercado.